La ouija
Un grupo de amigos se fueron de vacaciones como recompensa a su buen año estudiantil; el lugar escogido fue Conil de la Frontera, en Cádiz.
Llegaron antes de lo previsto, y hasta las 12 no tenían las entrega de llaves, por lo que decidieron dar un paseo por el pueblo para ver dónde se encontraban los supermecados, los restaurantes, las playas...
Ya eran las 12 de la mañana, y estaban dentro de la casa que habían alquilado por una semana, dejaron las cosas, y fueron a darse un baño a la playa.
Allí se encontraron con un grupo de chicas con las que hicieron bastante buenas migas, y las invitaron a que esa misma noche fuesen a casa a tomarse unas cervezas, las chicas accedieron.
Los chicos estuvieron comprando cervezas, comida... querían que todo estuviese perfecto para la noche y que las chicas se lo pasasen lo mejor posible. Cuando llegaron a la casa fueron presentándose formalmente una por una ya que aún ni si quiera sabían sus nombres. Entre risas y risas una de las chicas(Amelia) propuso jugar a la "Ouija", aquel juego que consiste en hablar con los espíritus por medio de una ouija, a todos les pareció una buena idea.
Lo prepararon todo, y Amelia erala portavoz: "Si hay alguien aquí que te moleste, dinoslo y se irá", dijo
El vaso indicó el nombre de las chicas de toda la sala, estas se miraron sorprendidas y se despidieron de los chicos y de su amiga. Iban a la playa a hacer tiempo hasta que terminasen la ouija, y después se encontrarían allí.
Dejaron al resto de chicos y a Amelia con su sesión de espiritismo y conversaron por el camino: "Qué raro que nos haya nombrado a todas, ¿acaso Amelia querrá tener algo con todos los chicos a la vez? dijo Sara extrañada.
Cuando llevaban unos metros andados escucharon un ruido detrás de ellas y se giraron para ver qué era: la casa en la que estaban Sara y los chicos estaba derrumbada.
Llegaron antes de lo previsto, y hasta las 12 no tenían las entrega de llaves, por lo que decidieron dar un paseo por el pueblo para ver dónde se encontraban los supermecados, los restaurantes, las playas...
Ya eran las 12 de la mañana, y estaban dentro de la casa que habían alquilado por una semana, dejaron las cosas, y fueron a darse un baño a la playa.
Allí se encontraron con un grupo de chicas con las que hicieron bastante buenas migas, y las invitaron a que esa misma noche fuesen a casa a tomarse unas cervezas, las chicas accedieron.
Los chicos estuvieron comprando cervezas, comida... querían que todo estuviese perfecto para la noche y que las chicas se lo pasasen lo mejor posible. Cuando llegaron a la casa fueron presentándose formalmente una por una ya que aún ni si quiera sabían sus nombres. Entre risas y risas una de las chicas(Amelia) propuso jugar a la "Ouija", aquel juego que consiste en hablar con los espíritus por medio de una ouija, a todos les pareció una buena idea.
Lo prepararon todo, y Amelia erala portavoz: "Si hay alguien aquí que te moleste, dinoslo y se irá", dijo
El vaso indicó el nombre de las chicas de toda la sala, estas se miraron sorprendidas y se despidieron de los chicos y de su amiga. Iban a la playa a hacer tiempo hasta que terminasen la ouija, y después se encontrarían allí.
Dejaron al resto de chicos y a Amelia con su sesión de espiritismo y conversaron por el camino: "Qué raro que nos haya nombrado a todas, ¿acaso Amelia querrá tener algo con todos los chicos a la vez? dijo Sara extrañada.
Cuando llevaban unos metros andados escucharon un ruido detrás de ellas y se giraron para ver qué era: la casa en la que estaban Sara y los chicos estaba derrumbada.
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